Adiós Contador, Adiós Juan Luís.

   Esta mañana nos despertábamos con la noticia de la retirada de Contador. Sabéis que para mí es un tramposo que no merece crédito. Me engañó como a muchos de sus seguidores. Pero también es el primer día sin Juan Luis. Mi compañero de rutas, mi amigo. Con Juan Luis he compartido charlas, algún café y cientos de kilómetros a lomos de "la flaca". Juan Luis es, era, una de esas preciadas personas que no tiene enemigos, que se lleva bien con todos y que nunca ofendió a nadie. Educado como los que se educaron en aquellos años en los que se respetaba al profesor o te llevabas un capón. Siempre atento y pendiente de los compañeros de ruta, para saber si alguien iba mal y en ese caso echar una mano. Cuando estuvo malo, que en los últimos años fueron algunas veces, se venía con la furgoneta de apoyo, para no perderse las salidas con los amigos, para seguir saliendo. Su viuda dice que cuando volvía los domingos de salir con la peña era otra persona, volvía feliz y descansado, narrando las anécdotas de la mañana con "el lehendakari, el jamonero o el pelao". Ella nos conoce de sobra por las batallitas que Juan Luis contaba al llegar a casa cada domingo. Así que la bici, "la flaca" y los amigos eran importantes en la vida de Juan Luis. Un maldito cancer se lo ha llevado, recién jubilado, ironía y crueldad de la vida. Dicen que la muerte siempre reclama a los mejores, que no se lleva a los malos. Con Juan Luis el dicho se ha cumplido y ya no vendrá detrás de mí a decirme que "mi niña" lleva mucho desarrollo, o para avisar de que aflojemos, "que hay hombres casados".
   Cuando estuve con el la última vez hablamos de muchas cosas. Nunca olvidaré sus palabras. Las tengo grabadas en la memoria y parece como si tan solo hubiéramos hecho una pausa en la conversación. Mañana seguimos hablando.
   Pero ya no está. El año que viene haremos la foto del grupo de la peña y Juan Luis faltará. Habrá un hueco imposible de llenar.
   Su última voluntad fué que nos despidiéramos de el. Fuimos toda la peña, en larga fila al Tanatorio. Desfilamos ante su cuerpo y le dijimos adiós. Pero Juan Luis no se irá de nosotros nunca, porque en la larga fila de ciclistas que va por el arcén siempre habrá un hueco, el suyo, que nos acompañará velando por nosotros y cuidando de que a nadie le pasa nada, como nuestro "poli de la guarda".
   Hasta siempre Juan Luis.

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