Tras la pandemia

 Año 2020, y luego 2021. Encerrados en casa, sin salir, comiéndonos las uñas de desesperación por salir a montar en bici. Meses encerrados, mirando la vida pasar asomados a un balcón o a una miserable ventana. Y llega el día, anuncian que se puede salir, no lejos, no fuera de tu municipio, y a una hora fijada de antemano. Solo de 8 a 12, ¡cuatro horas!, a una media de 25 me hago 100. Y hala, al polígono de al lado a dar vueltas, como el hamster de la rueda. Pero el aire libre, el sol en la cara, la vibración del terreno en las manos que se aferran al manillar, el sudor que vuelve a caer por tu espalda, ¡que placer de nuevo! Hemos tenido que perderlo para volver a apreciarlo. Nos han tenido que encerrar para que valoremos de nuevo esto, lo que algunos habíamos olvidado. La libertad que siempre, siempre, nos brindó nuestra amiga la bicicleta.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Tramposos

El Giro número 100

Las bicicletas son para el verano... o no.