El Giro número 100

Llegó el centenario del Giro de Italia. Italia, un país tan parecido al nuestro y a la vez tan diferente. El Giro, como todo lo italiano, siempre ha sido una carrera distinta. Solía ser una carrera de Italianos contra italianos y los extranjeros iban de espectadores. Hasta que llegaron los grandes, Hinault, Mercks, Indurain, lo hicieron suyo y el Giro se internacionalizó. El Giro es épica ciclista con sus grandes pueretos de renombre mítico. El Mortirolo, El Gavia, el Passo Pordoi, el tremendo Stelvio con sus más de 40 "tornantes". Una de mis primeras imágenes en mi recuerdo de ciclismo es la de aquel Giro que ganara Andrew Hampsten en la etapa del Gavia. Con muros de dos metros de nieve a ambos lados de la carretera, entre la niebla y la ventisca, a temperaturas de 10 bajo cero veía surgir a los ciclistas uno a uno, ateridos de frío, al límite de sus fuerzas. llegaban a meta y los envolvían en mantas.
Y que decir de los ciclistas italianos. Esos Coppi, bartali, Gimondi, o mas cercanos en el tiempo, Marco Pantani, Chiapuchi, el gran Bugno, Nibali. Siempre con una manera de atacar diferente, a lo loco, a la española, que diría nuestro perico Delgado. Al final, el Giro, la "corsa rosa" como la llaman, es diferente. Diferente como los coches italianos, como la moda italiana y como el cine italiano. Y este año nos ha obsequiado con un regalo especial. una carrera disputada de principio a fin, con lucha diaria, con ataques desde lejos y de cerca, subiendo y bajando, de todos los colores. Corredores como Dumoulin, el ganador final, se han hecho mayores en este Giro. Hombres como Mikel Landa o Zakarin han demostrado que habrá que contar con ellos en un futuro no muy lejano. Gente como Pinot, Kruiswik, Mollema, Jungels, que han estado casi siempre en la peléa. gente como Luis León Sanchez, lo siento, tengo debilidad por este corredor, que han estado todos los días rindiendo por encima de sus posibilidades, dando la cara a diario. Bueno, y algún corredor que no ha estado, que ha corrido de manera rácana y así les ha ido, como Nairo o Níbali, gastando lo justo, pidiendo siempre ayuda a los demás y sin correr nunca en primera persona. Pero en definitiva, el espectáculo que se ha visto ha sido de 10. El Giro número 100. El mejor de la última década, sin duda alguna.


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