Temporada de clásicas
Como me gusta la primavera. Que los días se alarguen, mas luz, mas día, más vida. El tiempo mejora y otra vez vuelves a salir de corto, a disfrutar del sol, del campo, del camino. Cuando vas en bicicleta, la primavera, el otoño, son lo mejor. Eso si, si no eres alérgico, que entonces solo te queda el otoño. Pero la primavera.... Ahhhh, que placer. No me extrañan que digan que es la época del amor. Se despierta uno cada día, abre la ventana y ve el verdor, los pájaros trinando y las flores por todas partes... como no va a ser la época del amor. Y vuelven las carreras de escuelas, nuestra carrera de MTB, la de carretera. Nuestros niños y niñas disputando alegremente las competiciones. Y los entrenamientos se hacen mas largos y mejores cada día. no quieren irse, mamá, déjame un poquito mas. Y luego, la guinda. las clásicas. Esas carreras que en España no tienen mucha afición, eso es algo no obstante que va cambiando, pero que en Bélgica, en Holanda, en Francia, paralizan el país. Y las mas grandes de todas son el Tour de Flandes, Die Roonde van Vlaanderen y la París- Roubaix, el infierno del norte. Ciclismo sobre piedras, sobre pavés del duro, empedrado agreste. Carreras de barro y frío o de calor y viento. Carreras duras con lucha desde el primer kilómetro. Aquí no hay etapas, no puedes dejar el trabajo para mañana. Si no estás bien no tienes nada que hacer. Es ciclismo espectáculo, ciclismo de ataque, ciclismo como el de antes. Valientes aventureros que sobre las dos ruedas de la bicicleta que enfrentan a los elementos.
El Tour de Flandes es épico. 260 kilómetros, los primeros 200 llanos, nerviosos, revirados, jugando y ratoneando entre los pueblos de la zona de Gante, Brujas, pueblos de cuento. Luego 60 kilómetros con los terribles muros de pavés donde los ciclistas se retuercen hasta la extenuación. esfuerzo máximo para los buenos y agonía para el resto. la mitad de Bélgica y la mitad de Holanda en las cunetas empujando con cantos y gritos a los suyos.
Luego llega Roubaix, el infierno. Escenario de dramas año tras año. Este año ha sido, de momento, la mejor carrera del año, que digo, de los últimos años. lucha de principio a fin, ataques, demarrajes, caídas, averías, cambios drásticos en la clasificación, el Dios del Azar repartiendo y quitando la suerte desde las alturas. Y al final esa llegada al velódromo de Roubaix para disputar la victoria. ¿Te acuerdas Alfonso de cuando corríamos en Torrejón y llegábamos a la meta en el velódromo? ¿Como entrábamos al sprint? Batallitas de veterano. Aquí Roubaix es tradición, historia, y presente, espectáculo. El ciclismo de ayer y el de hoy. Las clásicas de primavera. la primavera que la sangre altera, como dice el refrán. deja que la primavera entre en tu vida. Enamórense señoras y señores, es la primavera.

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