El Tour, un año mas.
Llegó el Tour de Francia. Fiel a su cita de cada año, la llamada serpiente multicolor aparece en nuestros televisores para, cada tarde, hacernos vibrar (o dormir) en cada etapa. Es el espectáculo deportivo por excelencia. El deporte mas duro, individual y esforzado. El único que hace que durante 21 días 200 corredores se tiren 6 horas diarias dándolo todo encima de una bicicleta bajo unas condiciones climatológicas extremas que llegan desde el calor mas intenso e infernal a los mas fríos y fuertes vientos y chaparrones de diversas zonas del norte de Francia. Y es además el único deporte que consigue que un millón de "fans" aguanten de 6 a 10 horas al lado de una cuneta esperando ver pasar de manera efímera a sus héroes. Un paso que puede durar 5 segundos o diez minutos si es en una dura subida. y allí están estos sufridos espectadores año tras año fieles a su cita. El viernes me voy a los Alpes a verlos una vez mas. La etapa del Alpe d'Huez me espera y allí estaré yo animando a todos los buenos y limpios ciclistas que se esfuerzan en alcanzar la gloria. A algunos, a los tramposos, no les animaré. Yo no perdono las trampas y la deshonestidad de que hicieron gala un día. Para mi no es agua pasada. prefiero animara a los otros, a los segundones, a los gregarios, a los aguadores, a los que tienen que subir los mismos puertos, pero lo hacen de manera limpia. A esos si que los admiro. Porque juegan limpio con lo que tienen y no engañan a los demás.
Luego los ciclistas se irán a dar una vuelta por París. París es una ciudad que conozco bien. ya he ido un par de veces y siempre he encontrado algo que me ha enamorado. Es la ciudad de las ciudades, la ciudad de la luz, del amor, del arte, de la bohemia y el espectáculo. Que mejor escenario para servir de marco y colofón al mayor espectáculo deportivo del año. Durante estos días del Tour todo el mundo será una fiesta y la fiesta acabará allí, en los Campos Elíseos. Este fin de año lo celebré en los Campos Elíseos con champán y fuegos artificiales. Ahora los ciclistas lo celebrarán también. Mi enhorabuena a los que terminen. A todos ellos, bueno, ya sabéis, que a algunos no. Alguno ha tenido que devolver un Tour por haberlo ganado con malas artes. Pero si lo gana uno limpiamente, vaya para el mi enhorabuena y la de todos los que en las cunetas de las carreteras francesas estuvimos apoyando y animando a estos colosos de la bicicleta, a estos gigantes que con su ejemplo nos dan esa imagen de superación que luego, cada uno en su casa de vuelta, usaremos en la vida diaria, en el trabajo y en la escuela. El ejemplo de que con tesón, con trabajo y entrega, con nobleza y sacrificio, se consiguen las cosas. Lección de vida de parte de los que se dejan la vida en la carretera. Si trabajas duro, si eres noble y lo intentas, lo conseguirás. me quedo con eso. y por eso todos los ciclistas que terminan el Tour son unos heroes. Hoy todavía no sabemos quien ganará, pero si sabemos que todos los que están allí, del primero al último, son unos jabatos. ¡Va por ellos!


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