El primer día en bicicleta

Así me siento hoy. Como el primer día que monté en bicicleta. Como aquel día mágico en que la bicicleta se convirtió en mi juguete favorito. Aquel día en que esas primeras pedaladas llevaron mis horizontes mas lejos, en que el mundo se abrió ante mi, se hizo mas grande. Aquel día, aquel paraje conocido por "los cuatro pinos" ya no era el lugar lejano del campo de tiro donde terminaban los paseos y los juegos. Desde entonces se convirtió en la parada para beber agua y llegar mas lejos, llegar mas allá. Ese día el mundo se hizo mas grande para mi. La bicicleta tiene esa virtud, que abre tu mente y tu espíritu sin dejar que te hagas mayor. te mantiene en ese estado perpetuo de niño que con sus pedaladas recorre el parque, luego el bosque, explora los caminos y marca día a día nuevos hitos a los que llegar. Ya no había cuestas imposibles de subir, sino retos que ir superando. Cada día un poco más, cada día mas lejos. Y atrapado por ese llamado "complejo de Peter Pan", la bicicleta me convirtió en un niño perpetuo, porque cada vez que me subo a ella y siento el aire en mi cara me hago pequeño, una sonrisa traviesa se asoma a mi boca y una chispa brillante aparece en mis ojos. Vuelvo a ser el niño aquel que cogió su bicicleta y sin miedo dió aquellas primeras pedaladas por el campo de tiro de Leganés. La bicicleta era de mi hermana, pero eso no importa, era mi Rocinante y me llevaba al lugar donde los sueños se cumplen. Montado en ella era Angel Nieto, y el Llanero Solitario. Cada salida era una aventura y el mundo pasaba deprisa a mi lado y la sed de saber que es lo que había mas allá de la siguiente curva, de la siguiente cuesta no se apagaría jamás. De mayor los objetivos cambian, tanto en la vida como a lomos de mi bicicleta, pero el espíritu sigue vivo. Ayer, volví a ver la chispa en los ojillos de los niños de mi escuela. Tengo muchos niños nuevos, niños pequeños con la misma ilusión y las mismas ganas. Tienen ante sí un largo y divertido camino que les llevará donde ellos quieran llegar. Y yo, recuperada la ilusión una vez mas, me haré su amigo, cogeremos nuestras bicicletas y viviremos muchas aventuras. Porque esto es lo que me dá la escuela, me dá la vida y me devuelve a ese día en que monté por primera vez en bicicleta.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tramposos

El Giro número 100

Las bicicletas son para el verano... o no.