Primeros ladrillos

Ha empezado el que será nuestro nuevo proyecto de escuela ciclista. Han venido muchos nuevos, todos, bueno algún ganso hay también, muy pequeños. Y son estos pequeños los ladrillos con los que edificar el nuevo edificio. La primera vez que escribí de mi escuela era una escuela pequeña y modesta. Quedamos los séptimos de escuelas y no aspirábamos a mas. No teníamos los mimbres necesarios y fueron unos comienzos dubitativos y difíciles. Aquel primer año escribí en la memoria anual que pretendía que nuestra escuela fuera la mejor y mas numerosa de Madrid. Que risa se tiraron algunos con esa frase. Al final logramos ser la mejor de Madrid y la tercera de toda España. Luego vino la estampida. De aquellos que querían mas, que no apreciaron lo que tenían y que querían una escuela dedicada exclusivamente a ellos Los egoísmos de algunos padres, las disputas personales entre ellos y la falta de valoración del trabajo de los demás hicieron que se marcharan. Unos por la puerta grande, con campeonato de regalo incluido, otros por la puerta de atrás, sin pagar, sin despedirse, de mala manera y con malos modos. El caso es que se fueron. Y gracias por irse. Muchas gracias porque os habéis marchado y ahora todo será mejor sin vosotros. Ahora podemos empezar de nuevo, corrigiendo errores. No vamos a caer en los mismos vicios. Los niños nuevos son los ladrillos para construir el nuevo edificio. Y ahora que sabemos donde estaba el fallo en los planos del edificio anterior, ahora lo vamos a hacer aún mejor. y construiremos un edificio no solo mejor, sino mas bonito y alegre. porque estos nuevos niños y niñas de la escuela traen una cosa muy importante. Mucha, pero que mucha ilusión. Porque se ve que son niños felices y bien educados. Se les ve que son de buena pasta. De pasta de la que se hacen los buenos ciclistas, que aparte de ser buenos ciclistas son buenos chicos. Obedientes, disciplinados, algo locos cuando toca, pero siempre alegres y felices. Dentro de unos años tocará leer estas lineas. En ellas puedo poner que seremos la mejor escuela de España. Que, ¿os da risa leerlo? Tiempo al tiempo, dame tres años y luego vuelve a leerlo. ¿Me equivocaba esta vez? Creo que no. De momento ponemos los primeros pequeños, maravillosos y alegres ladrillos.

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