Labordeta

   Se llamaba Julio. Por su espeso mostacho y por su edad le llamábamos Labordeta, aquel de "un país en la mochila". Y como el Labordeta de la televisión recorría, no España, sino los pueblos de la región a lomos de su querida bicicleta. Era mas de salir entre semana con los amigos para acercarse hasta Titulcia a tomarse unas tostadas con tomate, o a Lominchar a por un pincho de tortilla y una cerveza. Era de los de andar tranquilo, disfrutando del discurrir del tiempo, sin mirar nunca los kilómetros ni los minutos, alejado de las marcas y las plusmarcas. Era un hombre sencillo, con su familia y sus amigos. Siempre estaba en las cenas de la peña, siempre sentado a la mesa de los tranquilos, los veteranos de la peña, los que no hacen ruido. Pensaría:
- Estos del Mountain-bike... mira que son escandalosos.
   Julio vivía la vida así, sin hacer ruido. En silencio, delicadamente, con discreción. Mucha gente en la peña ni siquiera sabía quien era el, como no salía los domingos...
   Pero era un compañero fiel. Una de esas personas que, como Labordeta, sabía paladear la vida como se paladea un chato de vino y pedalear la vida como se pedalea una buena ruta con amigos.
   Antesdeayer, 22 de Septiembre, un camión cometió un error, un trágico y terrible error en la carretera A-42, en Torrejón de la Calzada.
   Y nos quitó a Julio.
   Ahora quiero pensar que Julio sigue pedaleando por una interminable carretera flanqueada de chopos y cipreses. Con el aire fresco refrescando su cara y un sol maravilloso calentando sus brazos. Pedaleará por la eterna carretera del cielo, feliz. Espero que haya pasado de esa maldita A-42 a la carretera del cielo sin haberlo notado, saltándose el trámite del dolor. A lo mejor ni se ha dado cuenta. A su lado llevará a tantos otros compañeros que también se fueron a esa carretera luminosa donde no hay camiones ni coches asesinos. Una carretera donde todo es feliz y maravilloso y al final de la cual siempre hay una mesa preparada con unas tostadas de pan con tomate y una cervecita.
   Adiós Julio. Sigue pedaleando allá donde estés y espéranos. Cuando lleguemos allí nos enseñarás esas rutas estupendas que ahora estarás haciendo. La próxima vez que nos veamos yo pago las cervezas.

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