A la tercera va la vencida

El sábado pasado celebramos la carrera de escuelas de MTB de la escuela Cedena.
   La mañana amaneció bastante fea y desagradable y el cielo gris y encapotado amenazó durante todas las carreras con descargar agua. Tan solo en la última carrera, la de los infantiles, cayó algo de agua, pero fueron cinco minutos. Luego salió el sol y la entrega de trofeos fue todo un espectáculo con todos los chavales disfrutando. Una fiesta de la que fue espectador destacado el Concejal de Deportes Santiago, alucinando ante lo que encontró esa mañana en La Avanzada.
   Recuerdo ahora aquella primera carrera de MTB que me empeñé en organizar. Vinieron, recuerdo, ochenta chavales de algunas escuelas a correrla. Aquella carrera fue mas una reunión familiar, una carrera de fiestas de pueblo, pero fue la primera y a pesar de que quedó un poco chapucilla, salió bien. 
   El año pasado llegamos a 120 corredores. Ya vinieron algunas escuelas mas a correr y el ambiente fue bastante bueno. Pero este año ha sido lo mas. 200 corredores de 20 escuelas. Un espectáculo. Por un lado mucho trabajo, por otro una gran satisfacción. Al final todo salió bien y pese a la paliza que nos llevamos los organizadores una satisfacción por el trabajo realizado.
   También agradecer a padres y a niños su colaboración. A cada voluntario que estaba en los cruces (gracias Felix) a los que montaron las cosas en meta (gracias Kiko, gracias Paco) a quienes se curraron la guerra de los dorsales con los jueces (gracias Mariajo), a quien las pasó moradas delante de los Mihuras (gracias Julio) a todos GRACIAS.
   Y luego las carreras. Porque hay carreras dentro de las carreras. Pero hoy no voy a hablar de los que ganaron. No, porque ellos ya tienen su premio, su copa, sus aplausos y su alegría.    Hoy quiero acordarme de los otros, de los que estaban en otra carrera tan importante como la que se estaba fraguando por delante. Me refiero a esos corredores como Aarón Tejedor, o Alejandro de Diego, o Hugo Gonzalo, o Alejandro Antón, mas atrás, sin ver a los primeros, pero sin perder la cara a la carrera nunca. Realizando portentosas actuaciones en la zona sombría, donde no se brilla tanto, pero donde se da todo sin recibir el calor y el aplauso que se merecen. Porque cada uno, a su manera, hizo un carrerón, luchando y disfrutando, sin rendirse jamás, con ganas. Apretando de principio a fin llegando al límite y sobrepasándolo con dolor en las piernas y lágrimas en los ojos. Héroes de la bicicleta levantando el vuelo a la sombra de sus compañeros. A veces deben pensar que nadie se acuerda de ellos. Yo si me acuerdo. Y por ello escribo estas lineas, para rendirles mi pequeño y sencillo homenaje.
   A la tercera carrera fue la vencida. Nos salió perfecta por fin.
   A los tres héroes señalados, gloria y honor. Y una reseña por escrito para poner en la placa del monumento a mis héroes.
   Gracias compañeros
   Gracias chavales.

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