67 años no es nada

Ayer hicimos una clásica del ciclismo de Cedena. La brevet a Toledo de 200 km. Salimos de Fuenlabrada y pasando por Bargas, Torrijos, la Puebla de Montalbán, Toledo, Mocejón, Añover de Tajo e Illescas volvimos a Fuenlabrada. 200 km en un día magnífico, soleado y, eso si, con un poco de aire desde la Puebla hasta Toledo. Ciclistas de todo tipo y morfología. Santos, un delgadísimo y espigado ciclista de poderosos gemelos que da miedo verle. De esos que piensas, cuidado con este. Mario y Torío, un poco pasados de peso pero, cuidado con esos. Alguno de mi tipo, Boni por ejemplo. Otros mas frescos, otros mas cansados, cada uno a su ritmo y a su aire... y luego estaba Manuel.
Manuel. No sé que decir ya de él. Me quedo sin adjetivos. Manuel es un señor de 67 años. Es el típico abuelo afable y educado. Nunca levanta la voz. Habla siempre con mesura y sin alterarse. De su boca salen lecciones, nunca tonterías. Tiene la mirada cansada pero alegre de quien ha vivido una vida feliz y completa. Fue ciclista una vez, después de la mili. Te lo cuenta con morriña, pero no como las batallitas del abuelo cebolleta. Tuvo que dejarlo para ponerse a trabajar, para sacar a sus hermanos adelante en una época dura, difícil. Pero no sufre por ello, por aquello que pudo ser y no fue. Al contrario, ahora, después de muchos años ha vuelto a dar pedales, a salir con la bici, a salir con los amigos. A su modo a volver a ser ciclista.
Ayer se hizo con nosotros los 200 km. A su ritmo, a su manera. Sin prisa pero sin pausa, con ese pedalear económico de quien conoce sus límites. Otros mas jóvenes que el no se atrevieron a venir. Les producía mucho susto la cifra de los 200 km. A Manuel no le asusta nada. Sonríe con una sonrisa pícara y agarrado al manillar tira p'alante. Le preguntas y sonríe, te dice - voy bien. Y sigue ahí. No parece sufrir, y si lo piensas detenidamente, no sufre, porque está haciendo algo que le gusta, está disfrutando de esa manera extraña que disfrutan los ciclistas que consiguen transformar el dolor y el sufrimiento en alegría y disfrute.
Ayer compartí con el, con Manuel, esos kilómetros. Kilómetros de espacios abiertos, de paisajes de la Mancha. Caminos por los que Don Quijote y Sancho pedalearon también. Vistas de Toledo desde la Ronda Sur. Caminos de la Sagra. Y para mí fue un privilegio estar a su lado. Al lado de un señor mayor que con una sonrisa desgrana los metros encima de una bicicleta. La frase mas repetida era: "yo cuando sea mayor quiero ser como tu". Y no era en broma. Se puede decir mas alto. Manuel, eres un ejemplo. Un ejemplo de vida. Y si, de verdad, yo cuando sea mayor quiero ser como tu. Gracias por ir conmigo.

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