La mirada de una niña
Hay días que te sientes cansado. Del trabajo, de entrenar con la bici, del trajín del ir y del venir, de la Federación, de los papeles, de las reuniones y las horas ante el ordenador planificando... preparando... previniendo.
Un año, y luego otro, cada vez mas trabajo y mas tensión. Dicen los otros Directores que esto cansa, que en un par de años te quemas y te agotas y te dan ganas de dejarlo. O bajas el ritmo, te desenganchas del tema y lo vas dejando. Pierdes la ilusión, las ganas, la alegría y la esperanza.
Eso dicen.
Yo creo que no, que se equivocan.
Hay algo que lo impide.
Ayer lo vi, si. Ayer lo encontré de nuevo. Es lo que necesitaba para seguir, para cargar las pilas.
Unas veces se presenta de una manera, otras se disfraza de otra.
Este año era la mirada de una niña.
Esa mirada limpia, brillante, ilusionada. Alegre y feliz, cargada de chispa y de ilusión. Ilusión por la bicicleta, por la fiesta, por la pandilla, por divertirse jugando.
Esa mirada es la que me carga las pilas, me hace pararme y volver a empezar. Con mas ganas, con mas ilusión. Con un ímpetu renovado y un compromiso nuevo con mi escuela, con mis niños.
Ahora ya he cargado de nuevo las pilas. Empezamos de cero, empezamos con ganas y vamos a ir a por todas. No estoy ya cansado ni agobiado ni aburrido. No. Imposible. Tengo de nuevo las ganas y la ilusión. Gracias a la mirada de una niña.
Un año, y luego otro, cada vez mas trabajo y mas tensión. Dicen los otros Directores que esto cansa, que en un par de años te quemas y te agotas y te dan ganas de dejarlo. O bajas el ritmo, te desenganchas del tema y lo vas dejando. Pierdes la ilusión, las ganas, la alegría y la esperanza.
Eso dicen.
Yo creo que no, que se equivocan.
Hay algo que lo impide.
Ayer lo vi, si. Ayer lo encontré de nuevo. Es lo que necesitaba para seguir, para cargar las pilas.
Unas veces se presenta de una manera, otras se disfraza de otra.
Este año era la mirada de una niña.
Esa mirada limpia, brillante, ilusionada. Alegre y feliz, cargada de chispa y de ilusión. Ilusión por la bicicleta, por la fiesta, por la pandilla, por divertirse jugando.
Esa mirada es la que me carga las pilas, me hace pararme y volver a empezar. Con mas ganas, con mas ilusión. Con un ímpetu renovado y un compromiso nuevo con mi escuela, con mis niños.
Ahora ya he cargado de nuevo las pilas. Empezamos de cero, empezamos con ganas y vamos a ir a por todas. No estoy ya cansado ni agobiado ni aburrido. No. Imposible. Tengo de nuevo las ganas y la ilusión. Gracias a la mirada de una niña.
Claro que si.... un detalle insignificante para el resto de la gente. .. para ti un gran empujon con energias renovadas...;-)
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