Esto es espectáculo
Terminó el Tour de Francia, pero esto no va del Tour. El pasado sábado me acerqué con la bicicleta de descensos a la estación de esquí de La Pinilla a hacer descensos. Una modalidad muy muy especial. Nada mas llegar al parking ves que esto es diferente. La gente no es ni parecida. Parecen corredores de motocross. Rodilleras, espinilleras, protectores de espalda, petos, casco integral, guantes largos, algunos incluso protector del cuello. Las bicis tampoco son de montaña. Son unos bicharracos de un aspecto brutal. Todas valoradas muy por encima de la media de las mountain-bikes. Aquí el que se dedica a esto se gasta dinero. Bicis de 6.000, 7.000, 8.000 euros. Además hay que pagar un forfait para que te suban en el telesilla. Esta gente echa todo el día en la estación y, como los esquiadores, se gasta la pasta en refrescos, bocatas, lo que haga falta. La media de edad también es diferente, casi todo son chavales jóvenes, sin miedo. Una vez preparados te diriges al telesilla. Según vas subiendo ves los caminos que hay de bajada. Saltos, caminos de tablas de madera, senderos revirados con una inclinación alucinante... ¿Que hago yo aquí? te preguntas. Al principio vas con mucho cuidado, me voy a caer, huy que complicado es esto. Pero poco a poco las sensaciones se van apoderando de tu cuerpo. Sientes "el flow" que llaman por aquí. Te vas soltando. Ese tramo de baches que parecía muy difícil se vuelve fácil de pronto. Ese otro tramo que pasabas despacio porque estaba muy inclinado ahora lo pasas sin tocar los frenos. Las curvas empiezan a entrelazarse con fluidez, fácilmente. Bajada tras bajada vas disfrutando tanto que empiezas a olvidar el cansancio, la carga que empiezan a acumular los brazos y piernas a cada bajada que haces. Y es ese cansancio el que lleva a los primeros sustos. A la mínima, ¡Zas! al suelo. Me caigo al suelo, he clavo el sillín en una pierna y el que viene detrás me pasa por encima. No pasa nada, un sustito. Sonrisa, de pié y tras sacudirse el polvo seguimos. Además te das cuenta de que aquí los golpes que en otra ocasión serían graves no lo son, llevas protecciones y las heridas se quedan en magulladuras. Seguimos. Hay tramos deliciosos, transitas entre árboles que rozan el manillar, sobre pasarelas de madera, algún salto facilito. Hago un par de bajadas con un chico de Soria que he conocido en el telesilla. En una de las ocasiones tomamos un sendero que tiene un cartel que dice "Iniciación". Que risa, mi amigo dice que si esto es "iniciación" como serán los senderos rojos. En la siguiente bajada lo comprobamos. Un par de tortazos mas tarde llegamos abajo y nos miramos. Eso si que era una bajada difícil, pero hemos disfrutado. La pinta que presentamos ahora no tiene desperdicio. Llevamos cada uno dos kilos de polvo y tierra encima. La bici ya no es blanca, es marrón clarito, aunque no queda mal. Termina la tarde y toca recoger. Al coche a subir la bici. es cuando te das cuenta de lo cansado que es esto. Y eso que no tienes que dar pedales para subir, que ya te suben ellos. Esta es otra faceta del ciclismo, diferente, es mas motocross que otra cosa, es adrenalina, es peligro, es como montar en una montaña rusa, es tensión, es acción, es música de AC&DC, esto es espectáculo.
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