Proyectos para el año que viene
Pues llega la Navidad y es hora de hacer planes de cara al año próximo. De momento y en lo que se refiere al ciclismo ya tengo un par de cosas en marcha. Primero, me he vuelto a apuntar al sorteo de la marcha Quebrantahuesos (y ya van tres años) así que a ver si este año me toca ir. De tocarme ya estamos entrenando en serio, así que esto determinará gran parte del año. No es lo mismo tener que preparar esta marcha que no tener que hacerla, te lo tomas de otra manera. Hacer la Quebrantahuesos te obliga un poco. Hay que llegar con suficiente preparación como para hacerla sin sufrir demasiado, que es cuando la disfrutas.
El otro proyecto ilusionante es el de la Escuela de Ciclismo. El año que viene pasaremos de los 30 niños. Nunca habíamos tenido tantos en la escuela, y eso es a la vez un reto y una responsabilidad. De todos modos trabajar con ellos es un placer, por mucha guerra que den, que no la dan. Este año que ahora comienza tendrá mas cosas, buenas y malas, la mayoría regulares. Proyectos que se cumplirán, otros que se quedarán por el camino y cosas que surgirán y nos sorprenderán. En la bici todo seguirá igual. Yo seguiré yendo a trabajar en bicicleta. Seguiré entrenando para estar en forma y seguiré trabajando con los niños de la escuela para enseñarles la filosofía de este deporte, que mas que deporte, ya lo dije, es un modo de vida.
Por cierto, ayer me regaló un buen amigo que sabe de mis aficiones un libro prometedor. La Contrareloj, de Eugenio Fuentes. Se trata de una novela policíaca ambientada en el Tour de Francia. Tiene buena pinta, seguro que me lo leo, pero eso será en 2012, el año que viene.
El otro proyecto ilusionante es el de la Escuela de Ciclismo. El año que viene pasaremos de los 30 niños. Nunca habíamos tenido tantos en la escuela, y eso es a la vez un reto y una responsabilidad. De todos modos trabajar con ellos es un placer, por mucha guerra que den, que no la dan. Este año que ahora comienza tendrá mas cosas, buenas y malas, la mayoría regulares. Proyectos que se cumplirán, otros que se quedarán por el camino y cosas que surgirán y nos sorprenderán. En la bici todo seguirá igual. Yo seguiré yendo a trabajar en bicicleta. Seguiré entrenando para estar en forma y seguiré trabajando con los niños de la escuela para enseñarles la filosofía de este deporte, que mas que deporte, ya lo dije, es un modo de vida.
Por cierto, ayer me regaló un buen amigo que sabe de mis aficiones un libro prometedor. La Contrareloj, de Eugenio Fuentes. Se trata de una novela policíaca ambientada en el Tour de Francia. Tiene buena pinta, seguro que me lo leo, pero eso será en 2012, el año que viene.
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