Llega el otoño, por fin.
Después de un largo, tórrido, asfixiante, seco y abrasador verano, llegó el esperado otoño. Para la bici es fecha importante. Se celebra el mundial de carretera, la carretera se acaba, descansa hasta el año que viene. Comenzará el ciclo-cross, pero eso es otra cosa. Los días se acortan, no hay ya horas para pedalear. El cielo se nubla, la lluvia llegará y los caminos se llenarán de hojas caídas. Nos sentiremos mas tristes, melancólicos, alicaídos y cansados. Es posible. También veremos los colores de los bosques explotar por fin. Naranjas, verdes, rojos, marrones, amarillos. Un cambio frente al amarillo tostado que nos ha acompañado este verano. Son tiempos de recogimiento, de calma, de silencio. Es tiempo de rodar escuchando las hojas bajo las cubiertas, escuchando el viento, los pájaros, escuchando en suma, el silencio del campo. El otoño nos invita a descansar, a recogernos. Nos ayuda con los primeros frescos a descansar por la noche, a dormir más y mejor con la fresca, arropados, p...